lunes, 8 de diciembre de 2008

Shortfilms :: Almería en corto

Ver un cortometraje en una sala de cine no es algo muy corriente. La industria parece obviar este campo por temas económicos pero, afortunadamente, algunos festivales especializados se afanan en dejar un espacio abierto a esta área de experimentación audivisual, que continua ejerciendo su papel de paso previo al largometraje.
Almería en corto es uno de esos espacios. Su VII edición arrancó el pasado día 5 con el estreno de The End, de Eduardo Chapero-Jackson, que no dejó indiferente a nadie. Tras él, se han podido ver 'perlas' como Dans la peau, de Zoltan Horvarth, que juega con la introducción del mundo animado dentro de la realidad o Le secret de Salomon, de David Charhon, que narra, en clave irónica, la desdicha de un hombre al darse cuenta de que es invisible para la gente que lo rodea.
El festival continua hasta el próximo sábado 13 de diciembre. Hasta entonces, buena visión.

lunes, 1 de septiembre de 2008

'Opera prima' de Arriaga

Desde que conocí su obra, espero ansiosa cada nuevo trabajo de Arriaga. Primero en el tándem con Iñárritu, luego en su faceta de novelista (que descubrí tarde, pero como dice el dicho... mejor que nunca) y ahora como director. Parece que la crítica de la Biennale, tan descontenta este año con las películas que se proyectan en las pantallas venecianas, ha sido mucho más benevolente con el mexicano y ya se habla de que "los ha seducido".

Milena Fernández recoge en El País algunas declaraciones que realizó tras la proyección: http://www.elpais.com/articulo/Revista/Verano/Siempre/hay/linea/sutil/tragedia/felicidad/elpepirdv/20080830elprdv_7/Tes


martes, 19 de agosto de 2008

Chainsaw maid

Curioseando por internet he encontrado este corto de animación en stop motion de Takena, un japonés de 22 años capaz de impresionar con sus zombies de plastilina. Todo un ejercicio de estilo y, sobre todo, paciencia.

http://www.youtube.com/watch?v=6d-tNXxTRBA&eurl=http://www.tepasmas.es/

lunes, 14 de julio de 2008

Lo próximo de Iñárritu

Hace ya tiempo que se viene especulando con las fechas del rodaje del nuevo trabajo del mexicano más internacional (con perdón de sus colegas Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón). Aunque aún no es definitivo, parece que éste iniciará en octubre, aunque otras fuentes (véase el database imdb) informan de que la producción comenzará en enero de 2009 centrándose sobre todo en el barrio barcelonés El Raval. Lo que parece que ya es seguro es la participación de Javier Bardem como protagonista de una de las tramas del film y, por supuesto, la no colaboración del guionista Arriaga, con quién rompió el fructífero tandem tras una serie de disputas en la película Babel.

domingo, 6 de julio de 2008

Alerta global

Juzgar el último trabajo de Shyamalan es difícil si antes se ha visto The Village. La compleja estructura narrativa del film del 2004 y la profundidad de los personajes no son equiparables a los del último estreno del director indio, pero sería injusto no apreciar elementos destacables como la idea de fondo de la que nace The Happening o la tensión que consigue crear a través de la columna sonora y de las situaciones extravagantes e inexplicables que dejan al público en suspensión, entre el sentimiento de angustia y la incertidumbre. Y es que la principal virtud de Shyamalan es su capacidad de jugar con el miedo y la inseguridad que éste provoca en las personas, independientemente de su edad, de su sexo o de su condición social. En sus películas el Miedo fluctúa, se apodera de todos de la misma manera, es tan igualitario como la muerte. Pero en este caso es diferente, procede de una fuente aparentemente invisible, ya no es un monstruo innombrable el causante de todos los males, la fisicidad se anula para dejar paso a la incertidumbre. Inexplicablemente comienzan a suceder una serie de incidentes que provocan una psicosis masiva que, en pocas horas, se extiende a lo largo de todo el país. Y es entonces cuando emerge la palabra “terrorismo”, como si de un virus latente se tratase. Ese vocablo aparece como la respuesta más probable ante cualquier dificultad surgida en los Estados Unidos. Nadie ve a los responsables, son sólo “terroristas”, entes fantasmagóricos al acecho, insaciables, sedientos de sangre. Basta un silbido, un soplo de viento e, instantáneamente, el mundo se para y el caos aparece, personificado en la irracionalidad más pura, en el acto de quitarse la vida, del modo más rápido, obviando el dolor que conlleve.
Y tras varios actos suicidas, después del infinito catálogo de respuestas a la desesperación, el espectador empieza a entender cuál es la causa de todos los males, que no es sino la reacción de un mundo que se rebela contra la destrucción provocada por el hombre.
Pero el error de Shyamalan no es tanto el intentar aprovechar el tirón ecológico de Al Gore para obtener provecho económico haciendo un film que, desde algunos puntos de vista, parece estar hecho deprisa y corriendo, cuanto el hecho de descuidar la psicología de los protagonistas. Ni Elliot Moore (Mark Walhberg) ni su mujer Alma (Zooey Deschanel) poseen la complejidad necesaria para desempeñar un papel central en la historia. La única explicación plausible ante la linealidad e inconsistencia de unos personajes que parecen meras caricaturas, es pensar que la verdadera intención del director es la de resaltar la realidad inconsistente y pasajera de la vida de los hombres sobre la tierra, que permanece (casi) inalterable e impasible desde que éstos nacen hasta que mueren. Es a este punto cuando aparece, nítido, el trasfondo de la historia, que muestra a la soledad y a la inocencia como herramientas salvíficas del hombre-depredador.


La soledad, un estado o sentimiento que salva a la humanidad de la ferocidad y los errores de sus semejantes, como pretendió la comunidad de The Village. Shyamalan repite el lema: homo homini lupus.

lunes, 9 de junio de 2008

Gomorra


"Yahvé hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego, destruyó estas ciudades y cuantos hombres había en ellas" (Gen.19:27'28).



La luz violácea del neón acentúa el rojo que deja el reguero de muerte consumado en pocos minutos. El escenario ya no es lo que era, las antiguas barberías han dejado paso a los exclusivos centros de belleza en los que los nuevos camorristas (integrantes de la “mafia” napolitana) intentan imitar a duras penas las tendencias de una moda que se les queda grande. Así, entre el rumor de las cabinas de rayos x y el estruendo callado de las pistolas con silenciador, comienza el film de Matteo Garrone, inspirado en el libro de Roberto Saviano.
Con una mirada cercana al documental y al neorrealismo pasoliniano el joven director traza una serie de tranche de vie desligados de la clásica estructura narrativa, que dan forma a una especie de diario coral que muestra la cotidianidad de 5 personajes inmersos en una sordidez y crueldad tan desconcertante como real. El patio de vecinos del desacreditado barrio de Scampìa (Nápoles) es el escenario en el que se desenvuelve la vida de Don Ciro, un contable atípico encargado de repartir la “indemnización” a las familias de los camorristas encarcelados. Allí Totò ayuda a su madre a repartir la compra por las casas de los clientes, esperando ansioso a que el clan de los narcotraficantes lo llame a sus filas. Por el contrario, Marco y Ciro deciden ir por su cuenta; juegan a ser duros y sueñan con ser como el Al Pacino de Scarface, inconscientes del peligro que supone enfrentarse a los verdaderos “capos” fuera de la gran pantalla. El protagonista de la cuarta historia, Franco, es un empresario ambigüo, que se lucra con el “reciclaje” de los productos tóxicos de las empresas del Norte de Italia haciendo vertidos ilegales en Nápoles. Y Pasquale, un sastre que trabaja para una organización mafiosa de la zona, intenta redondear su sueldo dando clases de confección a la competencia china.
La vida de estos personajes tiene como denominador común la pertenencia a la camorra y el juego mortal de inclusión y exclusión de este peligroso grupo al que los napolitanos llaman “El Sistema”. Un sistema tan profundamente arraigado en la sociedad que adquiere tintes de surrealismo: los tiroteos son el pan de cada día, la droga circula libremente en el que es, hoy en día, el “punto” más grande al aire libre y la vida tiene menos valor que un gramo de cocaína. Todo esto es recreado en el film tal cual, sin dramatismos innecesarios ni tentativas didácticas o moralizadoras, acercando la cámara a los personajes, haciendo que el público se convierta en su sombra durante dos horas y se sumerja completamente en su realidad, una realidad distópica en la que los únicos ecos del mundo exterior proceden de la televisión. Y será precisamente ésta - la omnipresente imagen televisiva – la que evidenciará el hecho de que, quizá, ese mundo de apariencia post-apocalíptica que es Nápoles no está tan alejado de nuestra realidad.

Y es justamente por eso, por el estilo duro, realista y neutral de Garrone y por la forma en la que ha abordado temas de actualidad en su país (como la emergencia de la basura y los eternos tejemanejes entre las asociaciones de tipo mafioso y algunos funcionarios políticos) lo que bien le han valido el Grand Prix en el pasado Festival de Cannes.

Sin duda, una de las películas italianas más importantes de los últimos años, que vuelve a poner al cine italiano en un lugar privilegiado del que se había alejado hacía tiempo.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Into the wild :: Hacia rutas salvajes

Profundo, místico, filosófico, salvaje. El nuevo film de Sean Penn es un viaje laberíntico hacia lo más recóndito de la persona. Un recorrido a través del cual Chris MacCandless, un joven pudiente, atormentado por la conflictividad familiar y por un profundo inconformismo con el sistema se deshace de los bienes terrenales y del vínculo paterno. Se desnuda de todo lo superficial deshaciéndose, incluso, del proprio nombre, de la propia identidad. Abandonarlo todo a lo largo del camino para alcanzar el núcleo, el alma, dejando al descubierto tan solo piel y huesos en estrecho contacto con la naturaleza... es éste el objetivo de un joven en busca de sí mismo y, al mismo tiempo, en fuga del otro freudiano, del unheimlich. Su excursus se convierte en un recorrido acelerado de su vida. Infancia, adolescencia, edad adulta y sapiencia: Chris (Emile Hirsch), quema todas las etapas en tres años. “Dadme la verdad en vez del amor, el dinero o la fama”, grita citando a Thoreau. Sus ansias de aprendizaje y su velocidad de comprensión se contraponen a las imágenes estáticas y a las panorámicas místicas de la naturaleza, punto de referencia que el protagonista contempla mientras se sumerge en sus propios pensamientos. El paisaje adquiere una entidad propia, convirtiéndose en un personaje en sí mismo. Naturaleza salvaje, con leyes inviolables, naturaleza despiadada. En su ser selvático radica su belleza, su pureza, en neta contraposición a la jungla urbana, caótica y decadente, que aísla, enajena, aliena. Este lobo estepario contemporáneo, atormentado por sus propios impulsos, por la tensión extrema de sus opiniones, instintivo y contenido al mismo tiempo, terminará por darse cuenta, gracias al encuentro con los otros, que hay que llamar a las cosas por su nombre. Reencontrar la propia identidad representa, además de una forma dee xpiación, el alcance de la verdad última: la felicidad no es tal si no es compartida.